top of page

Alma nómade, cuerpo sedentario

Actualizado: hace 6 días



Me siento atrapada en un cuerpo cansado y estático, que hace años ansía libertad, y por un motivo u otro, no puede salir al mundo y vivir aventuras y nuevos desafíos.


Desde chiquita sueño con conocer el mundo, y si bien puedo decir que he conocido bastante, mi deseo de seguir recorriendo y conociéndome a través de los viajes, no está del todo satisfecho.


Hay quienes dejan todo y agarran una mochila y se enfrentan a sus peores miedos. Viajan sin dinero, sin trabajo, sin planes, y se animan a todo. Ojalá tuviera esas agallas. Con los años me volví menos temeraria y ya calculo todo. Quiero una cierta comodidad, planear un poco y sentir que voy a estar segura.


Hay muchas formas de viajar. No es necesario irse a los extremos. Siempre hay opciones en el medio que pueden adaptarse a una experiencia más cuidada e inteligente.


Tengo un fuego dentro mío que ahora está muy chiquito. La flama se va encogiendo con los años, y no porque ya no tenga más ganas de salir a buscar aventuras nuevas, sino porque las oportunidades se limitan cada vez más, y mis miedos también me limitan a salir a cometer locuras que puedan costarme muy caras.


Pienso que nunca pisé Asia ni Oceanía. No conozco nada de mi propio país. Vivo hace más de una década en Europa y todavía no conozco lugares tan icónicos como Berlín, Madrid, Amsterdam o Budapest. Lo sé, lo sé. Hay gente que nunca tuvo la oportunidad de salir de su barrio. No quiero sonar desagradecida. De hecho, cada vez que recuerdo mis viajes lo hago con mucho amor.


Hablo de otra cosa. No estoy buscando experiencias para compartir en las redes, tampoco para mostrar un estilo de vida. Dentro mío hay una desesperación, una necesidad de explorar el mundo. Un llamado que me pide salir, explorar, ver otras realidades, conocer otras personas, otros aromas, otros colores.


Ese lado nómade con el que nací y que sólo yo tuve en toda mi familia, tanto por parte de madre como de padre; es algo que vino conmigo. Depende en lo que crean, tal vez es una señal del Universo, un llamado divino, algo que arrastro de una vida pasada, tal vez sea el destino.


Cuando hablo de ese lado nómade, por un lado me provoca una sensación rara, porque es un sentimiento que está impreso en mí pero que no practico en mi vida. Sigo atada a una casa, a una ciudad, a un país, por más de me mude de Argentina a Grecia, de Grecia a la Argentina, de Argentina al Reino Unido y del Reino Unido a Grecia nuevamente. Tengo una rutina en la que estoy practicamente encerrada en mi casa todo el día ya que trabajo de manera remota, y saben como es esto: te acostumbrás a estar en casa, a pedir delivery del supermercado, a usar tu tiempo para las cosas de la casa, etc. A algunos se les da por querer salir corriendo cuando terminan su horario laboral, y a otros por acotar su vida al hogar.


Es una ironía absoluta, porque soy una nómade atrapada en el cuerpo de una mujer extremadamente sedentaria, que aumentó de peso por no moverse, que no hace ejercicio, que tiene dolores en todo el cuerpo por esta razón, y que tiene ansiedad social cuando le toca salir sola sin su novio.


Si me ves, probablemente pienses que soy una chica calmada y que lo tiene todo claro, pero por dentro tengo una lucha interna diaria entre la mujer sedentaria que quiere tener una vida normal sin sobresaltos, y la chica aventurera que quiere renunciar todos los días a un trabajo que detesta profundamente, para empezar a trabajar en lo que realmente desea hacer.


Estoy intentando encontrar una respuesta para esta dicotomía, pero todavía no la encontré.


Mi primera revolución está hecha. Cuando decidí irme de Londres, escuché a mi corazón y los deseos de mi alma que quería escaparse de ese lugar que, para mí, era horrendo. Ahora queda seguir explorando qué es lo que me pasa y qué es lo que quiero.


Tengo claro que quiero explorar el mundo y cada uno de sus rincones. Esa idea no se va a ir nunca de mi cabeza. Lo que tiene que dejar mi cuerpo es el miedo de fallar, la falta de autoestima y esa falsa creencia de que no soy capaz de ser feliz.

bottom of page