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Desde Argentina, soñaba con viajar, desenterrar el pasado y descubrir el mundo. Durante años, caminé por senderos inciertos, tratando de encontrar mi destino, mi propósito en la vida. Me sentía perdida, sin rumbo y en modo de prueba. Pero tarde o temprano, a todos nos llega el gran despertar: ese instante en el que los ojos y el alma se abren y, de repente, todo cobra sentido.

Alejandro Magno fue quien me mostró el camino. Su historia y su legado, me dieron el coraje que necesitaba para atreverme a soñar. Bajo las alas del dios Hermes, viajé hasta Grecia para pisar su tierra, y en ese momento, supe que debía volver para quedarme. Como Penélope, esperé pacientemente, hasta que la oportunidad llegó: una beca del Ministerio del Exterior griego me permitió cumplir uno de mis mayores anhelos de la infancia: convertirme en arqueóloga.

Pero estudiar en Grecia fue una verdadera odisea. Sobreviví a la crisis económica mientras le contaba al mundo lo que allí sucedía, cual cronista en el mismísimo Hades. Estudiar en griego fue una aventura en sí misma, mientras que el país se tambaleaba entre la incertidumbre y la resistencia. Sin embargo, Grecia me abrazó con su calidez: su gente, su vibrante vida social, su exquisita gastronomía y su cultura milenaria, hicieron que cada desafío valiera la pena.

Exploré el increíble patrimonio cultural griego, caminé por tierras de dioses y héroes, y me sumergí en el alma de un país que nunca deja de sorprenderme. 

Pero, a veces, las aventuras tienen finales inesperados. Una era había llegado a su fin. y el destino, caprichoso, me llevó a un lugar donde los mitos y las epopeyas le dieron lugar a una realidad más mundana: a Londres, una ciudad de ritmos frenéticos y distancias emocionales. La capital británica me llamó para que escriba un nuevo capítulo en mi historia, aunque no por mucho tiempo. 

Grecia, sin embargo, nunca dejó de estar en mi mente y en mi corazón. Y así fue como, después de suplicarle a los dioses, puse en marcha la Operación Regreso para volver a mi Ítaca, mi puerto seguro.


Este libro es una invitación a caminar sin mapa, a animarse a escuchar esa incomodidad que te empuja a cambiar. No habla solo de Grecia o de emigrar, sino de lo que pasa cuando uno se atreve a seguir un sueño hasta las últimas consecuencias. Es para quienes alguna vez se sintieron perdidos, para quienes dejaron algo atrás o están pensando en empezar de nuevo. Si te animás a abrirlo, vas a encontrar una historia real, cruda y luminosa a la vez. No promete respuestas fáciles, pero sí un viaje honesto, profundo y humano que tal vez te ayude a animarte a escribir tu propia historia, recordándote que siempre existe un camino de regreso hacia lo que te hace sentir vivo.

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